Este tema no se puede dejar pasar más tiempo. Es de AQUÍ y de AHORA, y por esa razón lo estoy incluyendo en este espacio dedicado a los padres de familia que desean actuar con sensatez y asertividad en torno a la educación de sus hijos.
Es entender la situación desde la perspectiva de un hijo o hija, que tal vez un día nos sorprenderá...
Antes de lanzarnos al aire desde el avión, es conveniente que nos cercioremos de que llevamos colocado el paracaídas. Hemos de evaluar bien la situación y la conveniencia de dar este paso. Para ello hemos marcado unas pautas a seguir que hemos elaborado con la ayuda de varios casos de personas que han salido del armario y han publicado sus experiencias en la red.
Nuestra situación personal:
El primer paso será evaluar nuestra situación personal, nuestro nivel de dependencia sobre nuestros padres y familia y nuestra situación económica financiera. Algunos padres han echado a sus propios hijos de casa tras conocer que eran homosexuales. La mayoría de veces se trata de padres extremadamente religiosos y que hablan continuamente de su rechazo a la homosexualidad. Otras veces se trata de padres violentos y drogodependientes que carecen de la capacidad de razonamiento de la que pueden disponer otros seres humanos.Si tu caso es alguno de los dos anteriores, te recomendamos te abstengas de salir del armario en tu familia. Puede ser peligroso y te puedes ver con la maleta en la calle. En este caso lo que deberías de hacer es buscar un grupo de apoyo en tu región.
Por ejemplo una asociación de derechos para LGTB. En ellas, además de asesoramiento, podrás encontrar un apoyo para salir de ese entorno dañino que puede acabar con tus derechos más básicos. Además en las asociaciones siempre encontrarás otras personas que pasan o han pasado por los mismos problemas y que seguro que podrán aconsejarte, ayudarte y orientarte.
Somos una comunidad en la que hay todo tipo de personas, pero al fin y al cabo somos comunidad, un grupo de gente con intereses y situaciones comunes en la que encontrarás a gente que con un mínimo de empatía estará dispuesta a ayudarte.
Personalidad de nuestros familiares:
Además de evaluar las creencias religiosas de tu entorno familiar deberás también conocer las reacciones posibles de los mismos. Las reacciones pueden ser bien distintas en dos personas que rechazan de pleno nuestra orientación sexual y que creen que la homosexualidad es el mayor pecado de la humanidad. Algo que las religiones se han encargado de difundir bien entre nuestra población.
Hay que diferencias entra las personas que tienen ideas nefastas sobre nuestro colectivo, pero que por contra tienen buen fondo, buen corazón. Una cosa es la ignorancia de la gente y otra que este gente sea agresiva o autoritaria.
Conozco casos de padres que han estado en total desacuerdo con la opción sexual de sus hijos pero que con el paso del tiempo han llegado a aceptarlos y a quererlos de igual manera.
Hay otros casos en los que tras decir que uno es gay, lo han echado a la calle sin más para no volverlo a ver jamás. Puedes ponerlos a prueba contándoles la historia de otra persona.
Busca apoyo antes de dar el paso:
Si dudas y no tienes las cosas claras, primero que nada, busca apoyo. En nuestra sociedad destacan las personas de mal carácter y poco solidarias. Destacan por ser una minoría y por eso nos sorprendemos cada vez que nos topamos con ellos. Pero la verdad es que la gente buena abunda.
Intenta primero buscar apoyo y asesoramiento en organizaciones LGTB. Si en tu ciudad no las hay, entonces busca conocer otras personas de tu misma orientación sexual. Puede que hayan lugares de ambiente gay o lésbico en tu área.
Si no es así, busca entre las personas que se muestran abiertas de mente. Ponlas a prueba antes de lanzarte a contarles tu historia. Y después da el paso.
En cualquier caso, si dudas, es mejor que tengas un entorno de amistades que sepas que te van a apoyar en las peores situaciones. No estés solo nunca. Esto también es responsabilidad tuya. Da el paso, sal a la calle conoce gente.